Otro
acontecimiento eclesial ha sido motivo de gratitud del
presidente del episcopado cubano hacia Benedicto XVI: la
aprobación de la beatificación, el próximo 29 de
noviembre --precisamente en Camagüey--, de Fray José
Olallo Valdés (1820-1889), de la Orden Hospitalaria de
San Juan de Dios.
En
poco más de un año la Isla celebrará a su segundo
beato, pues el primer cubano en subir a los altares,
durante el rito celebrado en la plaza de San Pedro del
Vaticano el 28 de octubre, fue José López Piteira
junto a otros 497 mártires de la persecución religiosa
del siglo pasado en España.
Sin
embargo, en el caso de Fray José Olallo Valdés, sí
será la primera vez que Cuba acoge una beatificación.
En su [actual] archidiócesis, Camagüey, el futuro
beato vivió heroicamente las virtudes cristianas
atendiendo a pobres, enfermos, leprosos, moribundos,
presos, soldados heridos durante la guerra de cubanos y
españoles. Había emitido su profesión religiosa a la
edad de quince años. Murió antes de cumplir los 54.
El
religioso cubano «dio testimonio de que se puede ser
santo aún en las más difíciles circunstancias»; «es
una nueva luz en el camino hacia la santidad», subrayó
ante el Papa el arzobispo de Camagüey.